El postureo de Instagram está a la orden del día. Esta red social, la de mayor crecimiento en la actualidad, es el epicentro del postureo mundial. Aunque, por supuesto, hay muchísimas personas y marcas que hacen muy buen uso de esta plataforma, otras muchas son incapaces de acercarse a ella sin inventar una vida falsamente feliz, glamurosa o extraordinaria. Y eso no es bueno. Los efectos negativos del postureo para uno mismo y para los demás son terribles y es importante conocerlos.

Cada vez son más los psicólogos y psiquiatras que alertan de las consecuencias que el postureo tiene para la salud mental. Y como mujer me parece muy preocupante, dado que veo esta actitud en algunas personas cercanas que me importan mucho. Especialmente las más jóvenes y vulnerables.

Se han dado ya una retahíla de casos de influencers y modelos (fundamentalmente mujeres pero también algún hombre) con una masa brutal de seguidores que no han podido soportar la presión de mostrarse más guapos, más felices, más estupendos cada día en cada nueva fotografía. O que se han sentido impostores. Y han acabado con todo de una manera drástica: con el suicidio. En los últimos meses han sido varios los nombres que han saltado de Instagram a las páginas de sucesos como el de Sinead MacNamara, entre otros.

Pero sin ir tan lejos la presión que ejerce el postureo sobre adolescentes y adultos y sobre la propia percepción de su imagen es brutal. Medir cómo se siente una consigo misma por los likes o comentarios ajenos es muy peligroso y puede acrecentar problemas de inseguridad que deriven en trastornos de la conducta alimentaria.

Bajar de seguidores, tener menos interacciones en una publicación o la lucha por disfrazar la propia realidad genera en las personas afectadas por el postureo problemas de ansiedad, nerviosismo e insomnio, entre otros.

Pero no sólo el posturear afecta a nuestra propia salud, también afecta a la salud mental de otros. Cada vez es más habitual en esta red comparar la vida propia con la ajena. Algo que si en la vida real ya es peligroso, en una red social donde cada imagen puede ocultar muchas mentiras, es realmente grave.

Los problemas de depresión pueden agravarse ante la continua percepción de que todos los demás son mucho más felices que una misma. Las vidas ajenas pueden parecer maravillosa en fotografía, pero no quiere decir que lo sean en realidad. La publicidad ya se ríe de esas fotografías en aparentes lugares exóticos tomadas en la propia habitación, pero en realidad no es para tomárselo a risa, es algo para pensar sobre ello.

¿Quiere esto decir que somos responsables por subir fotografías bonitas o de momentos felices que afecten a otros? Por supuesto que no. Lógicamente es más normal que se publiquen fotos de niños jugando, de una divertida cena con amigos o de un viaje que llevábamos tiempo planeando y no de un bebé llorando porque se ha encaprichado del juguete de su primo, de la nevera temblando porque no hemos tenido tiempo de ir a la compra en varios días o de la fregadera llena de cacharros.

Pero sí lo somos en gran medida ante nosotras mismas y ante los demás de inventar una vida a base de postureo y falsedad que no hace bien a nadie. Elegir qué realidad muestras es una cosa, inventar una realidad inexistente es mucho más grave. Si no crees tus engaños es absurdo. Si crees tu propio engaño, es muy peligroso para tu estabilidad mental y tu vida personal y afectiva.

En cuanto a la propia imagen, los filtros y retoques sin control son absurdos. ¡Hay quien se sorprende al verse reflejada en el espejo acostumbrada a contemplar sus fotografías photoshopeadas y llenas de filtros! ¿Cómo es posible? ¿En qué momento perdió la consciencia de cuál era su imagen real?

Compararse con otros cuerpos y caras nunca es buena idea. Y menos aún si estos están retocados y no son reales. Es imposible no salir perdiendo y es totalmente innecesario. No caigas en la trampa.

Instagram es una red social maravillosa llena de inspiración, personas interesantes e ideas estupendas. No colabores con el postureo. Protégete y contribuye a proteger a otros. Es muy triste fingir una vida ya sea en la calle o en la red. Mejor vívela con lo bueno y malo que esta te depare.