Hace unos días el otoño regresó a nuestras vidas. No sé a vosotras pero a mí el otoño me encanta. Es la temporada de los comienzos, o así me lo parece desde mis tiempos escolares. Y también es la estación más romántica del año. El momento perfecto para organizar salidas y planes especiales en pareja.

Una de las cosas más románticas del otoño es poder pasear por una zona arbolada de la mano de tu pareja. Los colores ocres, tostados, amarillos y tejas, las hojas que van cayendo, el sonido de las hojas crujiendo en el suelo al caminar sobre ellas. Son de película. Como salidos de un fotograma de “Otoño en Nueva York”.

¿Y qué me decís de esos días de lluvia otoñal? Sí, lo sé, en ocasiones es un incordio pero no me digáis que no es romántico compartir con tu pareja una copa de vino o una taza de chocolate caliente mientras afuera, en la calle, el agua cae y golpea en los cristales con un rítmico clin-clin.

¿Cuántas escenas de película o novela recordáis con una pareja corriendo de la mano bajo la lluvia y resguardándose juntos en un portal?  ¿Y cuántas con un beso bajo un paraguas abierto con el aguacero cayendo alrededor e incluso sin paraguas? Como el final de “Mujercitas” o una de las escenas más emotivas y románticas de “El diario de Noah”.

Yo ya estoy haciendo planes románticos para estas próximas semanas. Os los cuento por si os apetece organizar algo similar con vuestras parejas.

En primer lugar tengo pensado organizar un maratón de películas para un domingo lluvioso. Con palomitas, por supuesto, y hasta chocolate a la taza aunque con moderación. Al final seguro que elegimos la mitad de las películas cada uno y veremos un batiburrillo de nuestras preferidas y alguna que hace tiempo tenemos en el punto de mira pero para la que no hemos encontrado todavía el momento.

En segundo lugar, quiero organizar una salida de fin de semana a algún lugar romántico. Con un paisaje espectacular con colores propios de la estación, la posibilidad de pasear sobre la hojarasca seca, aire puro, buena comida y una velada íntima frente a una chimenea encendida. Quizá en alguna casa rural de una zona acogedora de Asturias o del Pirineo. O junto a algún bosque bonito, como el Hayedo de Montejo, cerca de Madrid, o la mitológica Selva de Irati, en Navarra.

Y, por supuesto, no puedo dejar que termine el otoño sin organizar al menos una cena romántica con alimentos propios de la estación. Como una buena ensalada con granada y un rico plato de setas. O algo que lleve trufa, que tienen fama de ser un potente afrodisíaco. Y no es que tenga un presupuesto para tirar la casa por la ventana, pero hay formas económicas de disfrutarlo, como servir un aperitivo de queso trufado.

Claro que si todo va como debería, cada uno de estos planes románticos que me dispongo a organizar con mimo desembocará en un plan sensual. Seguro que ya os imaginabais que no es que me muera por los amores platónicos. Y eso también hay que planificarlo en ocasiones, sobre todo si quieres que se salga de lo habitual. Pero de eso ya os contaré más en otra ocasión.

Como veis, me gusta mucho tanto el otoño como organizar planes románticos con mi pareja. Y a vosotras, ¿os gusta el otoño? ¿Tenéis pensado planear algo especialmente romántico para estos días?

Silvia