Por suerte y desde hace décadas, el respeto al medio ambiente y el consumo responsable son temas que, cada vez más, están siendo asumidos como algo vital para la supervivencia de este planeta.

La huella ecológica es un indicador de nuestro impacto ambiental según el consumo que hacemos de sus recursos. Este indicador se va consolidando como la forma de medir la sostenibilidad a nivel internacional. Pero, aunque exista como un medidor a nivel de país o comunidad, nosotros, como personas individuales, podemos calcular y controlar nuestra propia huella.

Con sólo 5 fáciles consejos no perjudicarás ni al planeta ni a tu bolsillo:

En casa, ahorra energía: Es muy importante poner el termostato del aire acondicionado relativamente alto y mantener limpios los filtros de la máquina también. Seca la ropa en el tendedero, en verano no hace falta poner la secadora y así ahorrarás en gasto de electricidad.

No conduzcas si tienes alternativa: Camina, ve en bici o usa el transporte público cuando te sea posible. Si optas por el transporte público, piensa que puedes reducir tu huella ecológica de media en un 20%.

Come alimentos locales: Intenta consumir alimentos de temporada y locales, que no hayan recorrido largas distancias para llegar hasta ti. También es una buena idea plantar un huerto en el jardín, terraza o balcón. Cultivando tus propias verduras y frutas reduces residuos y energía.

Consume responsablemente: No compres lo que no necesitas. Trata de apostar por productos con pocos embalajes y, si es posible, ecológicos o biológicos. Intenta alimentarte de forma sana y equilibrada y no consumas especies que estén en peligro de extinción, como por ejemplo el pez espada, o que su captura dañe el medioambiente, como las gambas y los langostinos.

Recicla: Lleva cada cosa a su contenedor y al punto limpio los productos que no puedan tirarse a los contenedores, como pilas, aparatos eléctricos o aceite usado.

Repara lo que se rompa siempre que puedas: El sistema te invita a tirar y comprar, pero eso no es bueno para el planeta ni para tu economía. Rompe el ciclo consumista y verás que tus cosas tienen más vida de la que esperabas.

Ahorra en el consumo de agua: Evita usar la manguera o un limpiador a presión para limpiar el porche y cultiva en el jardín plantas que no necesiten mucha agua. También es importante prescindir de piscinas privadas y hacer uso de playas o piscinas públicas para refrescarse.

¿Ves? Son sencillas medidas al alcance de todos.

Silvia G.