En los últimos tiempos se está debatiendo mucho sobre los límites entre coqueteo, ligue o acoso. Si bien la mayor parte de las mujeres parecemos tener muy claro dónde está el límite, para algunos hombres supone un problema y, mientras unos están preocupados por si su forma de coquetear o ligar inocentemente es erróneamente percibida como un acoso, otros persisten en conductas más propias de un acoso que de un coqueteo, bien por desconocimiento o bien por falta de interés en cambiar su forma de relacionarse con las mujeres.

El otro día volvió a surgir por enésima vez la conversación en una cena con amigas después del día anterior haber tenido otra parecida con compañeras de trabajo. Al final las preocupaciones eran prácticamente las mismas. Probablemente también es algo de lo que hayáis hablado en vuestro entorno, bien entre mujeres bien con hombres.

La principal dificultad que encontramos es cómo hacerle ver a una persona que tiene una posición de poder contigo que lo suyo no es simple coqueteo y que te sientes acosada. También cómo evitar que la mujer se culpe por sentirse molesta ante determinadas actitudes. Y que los amigos, familiares y compañeros hombres no blanqueen el acoso tildándolo de ligue insistente, que conozcan cuáles son los límites para relacionarnos hombres y mujeres de forma sana, y poder coquetear o ligar sabiendo cuándo es necesario frenar.

Llegamos a varias conclusiones:

1.- Si te incomoda no es coqueteo, es acoso. La insistencia reiterada cuando has dejado claro que no estás interesada, las alusiones sexuales fuera de lugar o el hecho de sentir que han indagado en tu vida personal u horarios son formas de acoso. Ser firme y hacérselo ver a la otra persona puede ser suficiente; quizá sea torpe y no lo haya captado a la primera. Pero si aun así insiste, hay otras medidas que puedes tomar. Aunque a veces en relaciones de poder como en el trabajo puede ser muy complicado.

2.- Una propuesta fuera de contexto se acerca más al acoso que al ligue. Es interesante hacer conocer a los chicos de nuestro entorno (hijos, hermanos, amigos, compañeros…) que lanzarse a ligar no es algo que se pueda hacer en cualquier lugar. Si no se espera, el choque puede generar aprehensión cuando no miedo. En la calle o en el trabajo, un coqueteo sano y la empatía pueden indicar si dar un paso más es adecuado o es acosar a la persona.

3.- Si asusta, no es ni ligue ni coqueteo, es acoso. Que un desconocido te aborde en la calle o el transporte público, las propuestas sexuales directas inesperadas o el que te sigan sea por el día o por la noche, son claros modos de acoso.

4.- Amenazar el espacio personal del otro o hacer comentarios y valoraciones sobre su cuerpo (aunque sean en positivo) que no se han pedido, son formas de acoso.

En definitiva, ir más allá de lo que la otra persona deja entrever que quiere, es acoso.

Y, en tu opinión, ¿dónde están los límites entre coqueteo, ligue y acoso?